Psicología y Filantropía en Acción con la Dra. Yahaira I. Márquez: Programa de Aprendizaje sobre Trauma Infantil
En APF, unimos el poder compartido de la psicología y la filantropía para crear un mundo donde las personas puedan vivir sanas, felices y con dignidad. A través de APF Direct Action, apoyamos intervenciones innovadoras, basadas en el conocimiento psicológico, que atienden directamente las necesidades urgentes de las comunidades.

Nos pusimos al día con la Dra. Yahaira I. Márquez, beneficiaria de la Direct Action Visionary Grant, cuyo trabajo demuestra el poder de la psicología y la filantropía para convertir el conocimiento basado en evidencia en acción significativa.
El proyecto de la Dra. Márquez, el Programa de Aprendizaje sobre Trauma Infantil, busca ampliar el acceso al conocimiento basado en evidencia, los recursos y el tratamiento del trauma infantil en Guatemala. El proyecto se enfoca en fortalecer la capacidad local existente y en hacer que la atención centrada en el trauma sea accesible, culturalmente pertinente y sostenible. También resalta la importancia de escuchar y de generar confianza al trabajar junto a los socios locales.
Con el apoyo de APF, el equipo de la Dra. Márquez está entrando ahora en la siguiente fase del proyecto: brindar capacitación estructurada y consultoría clínica continua a clínicos guatemaltecos. A través de una estrecha colaboración con los socios comunitarios, el trabajo busca construir una capacidad duradera, garantizando al mismo tiempo que la ciencia psicológica responda a las personas y comunidades a las que sirve.
¿Podría contarnos un poco sobre el Programa de Aprendizaje sobre Trauma Infantil y cómo surgieron, durante el último año, sus alianzas con universidades y organismos gubernamentales de Guatemala, incluida la institución responsable de la protección de la niñez en el país, la Procuraduría General de la Nación (PGN)?
El Programa de Aprendizaje sobre Trauma Infantil es una iniciativa diseñada para ampliar el acceso en Guatemala al conocimiento y a tratamientos para el trauma infantil respaldados por la evidencia, incluida la Terapia Cognitivo-Conductual Centrada en el Trauma (TF-CBT). El objetivo no es simplemente ofrecer capacitación, sino fortalecer las capacidades existentes haciendo que los recursos basados en la evidencia sean más accesibles y respondan adecuadamente al idioma, la cultura y el contexto.
El programa surgió a partir de una solicitud urgente de ayuda. A principios de 2025, la institución responsable de la protección de la niñez en Guatemala, la Procuraduría General de la Nación (PGN), se comunicó conmigo mientras el país respondía a una compleja situación de protección infantil que involucraba a niños, niñas y adolescentes que habían estado viviendo dentro de un grupo coercitivo. Sus equipos multidisciplinarios buscaban apoyo para comprender cómo el trauma podía afectar a estos niños y cómo esa comprensión podía orientar sus evaluaciones y decisiones de protección.
En respuesta, desarrollé una experiencia virtual de aprendizaje basada en los 12 Conceptos Fundamentales para Comprender las Respuestas al Estrés Traumático en Niños y Familias de la Red Nacional para el Estrés Traumático Infantil (National Child Traumatic Stress Network). Ese taller inicial reunió a 63 profesionales de distintas áreas del sistema de protección de la niñez de Guatemala.
Lo que comenzó como una sola solicitud se convirtió en una conversación mucho más amplia. La PGN me ayudó a identificar a otros profesionales e instituciones que debían participar, lo que condujo a establecer vínculos con organismos gubernamentales, universidades, el Colegio de Psicólogos y organizaciones comunitarias. Durante el último año, he abordado este proceso como una labor intencional de construcción de comunidad: escuchar, aprender cómo funciona el sistema y desarrollar relaciones entre instituciones que quizás no suelen tener oportunidades de trabajar juntas.
Ese proceso ha transformado el Programa de Aprendizaje sobre Trauma Infantil en algo más amplio que una iniciativa de capacitación en TF-CBT. Se está convirtiendo en un espacio en el que profesionales e instituciones pueden aprender juntos, fortalecer su respuesta al trauma infantil y explorar qué puede llegar a sostenerse dentro de Guatemala.
Durante las primeras etapas de este trabajo, usted dirigió un taller introductorio para profesionales vinculados al sistema de protección de la niñez de Guatemala. ¿Qué resultados o aprendizajes iniciales ha observado hasta ahora, ya sea a partir de ese taller o del trabajo preparatorio más amplio que ha venido realizando?
Las primeras lecciones aprendidas surgieron al observar quiénes participaron. Entre los 63 asistentes había profesionales de la psicología, el trabajo social y el derecho, así como investigadores, personal administrativo y representantes de la PGN, la Secretaría de Bienestar Social, el Organismo Judicial, CONACMI y Refugio de la Niñez. No se limitaron a recibir información; hicieron preguntas, aportaron sus perspectivas y relacionaron lo que discutíamos con su propio trabajo.
Posteriormente, la PGN compartió que el marco conceptual sobre el trauma estaba ayudando a los profesionales a reflexionar sobre las evaluaciones de los niños, los procesos judiciales de protección y su respuesta más amplia ante los niños y las familias.
La experiencia también me enseñó una lección importante sobre el acceso. Gran parte de la información que discutimos ya estaba disponible públicamente, pero que algo esté disponible no significa que sea accesible. El conocimiento debe presentarse de una manera que pueda utilizarse dentro de un idioma, un contexto profesional, una cultura y un sistema.
También comencé a comprender que los distintos profesionales necesitan diferentes tipos de conocimiento sobre el trauma. Un profesional de la psicología que ofrece tratamiento desempeña una función distinta de la de un juez, un investigador o un trabajador social; sin embargo, cada uno puede influir en lo que le sucede a un niño después de una experiencia traumática.
Comprender esto amplió mi percepción de la necesidad existente y de la manera en que mi área particular de especialización puede contribuir. También dejó claro que ninguna disciplina por sí sola es suficiente. Un cambio significativo requiere alianzas y apertura al trabajo multidisciplinario.
¿Hay alguna historia o algún momento particular de su trabajo con profesionales clínicos e instituciones colaboradoras que, a su juicio, ilustre la necesidad de este proyecto?
Un momento que permanece conmigo ocurrió cuando una institución universitaria colaboradora me obsequió un libro que documentaba la historia de su programa de psicología: cómo se desarrolló el programa, cómo evolucionaron la práctica clínica y la supervisión, y cómo la institución ha trabajado para vincular el conocimiento psicológico con las realidades de las comunidades guatemaltecas. Interpreté ese gesto como una invitación a comprender su historia y su perspectiva antes de dar por sentado qué podría resultar útil.
Esa lección ha estado presente a lo largo de todo este trabajo. En nuestras conversaciones, los profesionales han descrito de manera consistente un sistema de atención a la niñez sometido a una enorme presión. Las necesidades de los niños, niñas y adolescentes son amplias, mientras que los recursos económicos, las oportunidades de formación especializada y la capacidad para prestar servicios son limitados.
Al mismo tiempo, lo que he encontrado no es falta de compromiso. He conocido a profesionales extraordinariamente generosos con su tiempo, que buscan activamente maneras de fortalecer su práctica y trabajan arduamente para responder con los recursos que tienen a su disposición.
Para mí, esa distinción es importante. La necesidad de este proyecto no surge de una falta de conocimiento especializado o dedicación. Refleja, en parte, la brecha entre la magnitud y la complejidad de las necesidades de los niños y los recursos disponibles para atenderlas.
Los fondos de la subvención Direct Action Visionary Grant apoyarán la próxima fase de este proyecto: una capacitación estructurada y consultas clínicas continuas para profesionales clínicos de Guatemala. ¿Cómo le permitirá este financiamiento ampliar la capacidad de este trabajo?
La subvención hace posible un nivel de capacitación al que, de otro modo, sería difícil acceder. La PGN fue muy franca conmigo al explicarme que sencillamente no disponía de los recursos económicos necesarios para el tipo de capacitación intensiva que yo proponía.
La TF-CBT no puede aprenderse responsablemente mediante un solo taller. Desarrollar competencia requiere una capacitación estructurada, consultas clínicas continuas, oportunidades para aplicar el modelo con niños y cuidadores, y tiempo para integrar las nuevas destrezas en la práctica. La subvención Direct Action Visionary Grant nos permitirá ofrecer esa experiencia a una cohorte inicial de 24 profesionales de la psicología de Guatemala.
Igualmente importante, el financiamiento me permite profundizar las relaciones que rodean la capacitación. La comunicación virtual hizo posibles los vínculos iniciales, pero he aprendido que una colaboración significativa a nivel de sistemas requiere más. El trabajo presencial nos permitirá sostener conversaciones más profundas sobre las barreras, la capacidad institucional, la sostenibilidad y las contribuciones que distintas organizaciones podrían realizar en el futuro.
Estar presente y acudir personalmente también tiene un significado importante, sobre todo cuando se trabaja entre culturas y se abordan temas tan delicados como el trauma infantil. Una cosa es decir que estamos comprometidos con apoyar el desarrollo de la fuerza laboral; otra es demostrar ese compromiso mediante nuestra presencia, nuestra constancia y las diferentes formas en que participamos en el trabajo.
En ese sentido, la subvención fortalece tanto la capacidad clínica como la capacidad para establecer relaciones. Necesitamos ambas para que este trabajo perdure.
Usted ha descrito este proyecto como un proceso deliberadamente gradual, en el que se prioriza la construcción de confianza sobre una implementación rápida. ¿Cómo ha beneficiado este enfoque al proceso de investigación?
Tomarnos el tiempo necesario ha transformado tanto mi comprensión del contexto como las preguntas que formulo en mi función de investigadora.
He aprendido sobre las diferencias en la formación y supervisión profesional, las barreras económicas, las estructuras institucionales y el contexto histórico y sociopolítico en el que ocurre la colaboración con una investigadora externa. Estos factores no son periféricos a la implementación; ayudan a determinar si una intervención puede realmente funcionar dentro de un sistema.
También he aprendido algo muy importante: los profesionales con quienes trabajo no estaban buscando TF-CBT. Muchos nunca habían escuchado hablar de este tratamiento. Soy yo quien llega a esta alianza con un conocimiento amplio del tratamiento y con acceso a sus investigaciones, sus desarrolladores y la infraestructura necesaria para la capacitación y la consulta.
Eso crea una responsabilidad. La evidencia de que la TF-CBT funciona en otros lugares no establece automáticamente que será útil o sostenible en Guatemala.
La evidencia me indica que vale la pena explorar la TF-CBT. No me da permiso para suponer que pertenece a Guatemala. Eso debe aprenderse en alianza con Guatemala.
Avanzar de manera intencional nos brinda la oportunidad de hacerlo.
Este ritmo también ha permitido que mi propia institución desarrolle la infraestructura necesaria para apoyar este trabajo de forma responsable. Por ejemplo, nuestra Junta de Revisión Institucional no maneja habitualmente un gran volumen de investigaciones internacionales.
Contar con el tiempo suficiente para trabajar en un protocolo que implica colaboración internacional ha sido útil y educativo para todas las personas involucradas. En ese sentido, el aprendizaje y el fortalecimiento de capacidades están ocurriendo en ambos lados de la alianza.
Como seguimiento, ¿qué consejos o recomendaciones ofrecería para construir confianza dentro de las comunidades con las que trabajamos?
Escuche antes de proponer y continúe escuchando aun después de creer que ha comprendido.
No debemos esperar que las personas confíen en nosotros simplemente porque llegamos con buenas intenciones, credenciales académicas, recursos o una intervención basada en la evidencia. Tienen todo el derecho de preguntar quiénes somos, qué queremos, si comprendemos su realidad y si lo que proponemos realmente las beneficiará.
Al principio de este proceso, envié un borrador de la propuesta de financiamiento a mi colega de la PGN y le pedí que evaluara críticamente cómo yo había representado a Guatemala y las necesidades que intentaba atender. Le dije que para mí era muy importante describir el problema de manera precisa y profesional, preservando a la vez la dignidad de su país, su gente y los niños a quienes esperábamos servir. Me envió sus comentarios e hice cambios.
La confianza se construye mediante muchas acciones como esa: estar presentes, escuchar, cumplir los compromisos, aceptar correcciones, mantener el contacto durante los periodos de espera, reconocer lo que no sabemos y compartir nuestros conocimientos sin suponer que son más valiosos que los conocimientos que ya existen en la comunidad.
La confianza no es algo que establecemos antes de comenzar el trabajo. La confianza es parte del trabajo.
Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los objetivos a largo plazo de este proyecto?
La sostenibilidad ha sido un objetivo en cada etapa de este proyecto.
El primer cohorte de 24 profesionales de la psicología representa un punto de partida. A través de sus experiencias, podemos comenzar a comprender cómo se ve realmente la implementación de TF-CBT en Guatemala: qué consideran útil los profesionales clínicos, qué es viable, qué barreras surgen, qué podría ser necesario adaptar y qué ocurre cuando el tratamiento se utiliza con niños y cuidadores.
La investigación es esencial para ese proceso. No quiero regresar a las instituciones guatemaltecas simplemente con la afirmación de que la TF-CBT está basada en la evidencia, sino con la evidencia de lo que logramos juntos: qué hicimos, qué aprendimos, qué muestran los datos, qué resultó difícil y qué creen los profesionales participantes que debería ocurrir a continuación.
A partir de ahí, la pregunta se convierte en: ¿Qué podemos construir juntos?
Mi esperanza es que las relaciones que cultivemos, las conexiones que creemos y los resultados que documentemos ayuden a las instituciones locales a determinar en qué desean invertir, qué desean integrar y qué desean sostener. En última instancia, el éxito significaría que las capacidades desarrolladas mediante este proyecto pertenezcan cada vez más a las personas y las instituciones de Guatemala, en lugar de depender de mí o de una sola subvención.
También existe un objetivo más amplio. Quiero que este trabajo llame la atención de la comunidad científica mundial sobre la importancia de invertir en los países hispanohablantes. La ciencia basada en la evidencia debe hacerse más accesible en distintos contextos lingüísticos y culturales, pero el intercambio debe fluir en ambas direcciones. También necesitamos aprender cómo los profesionales y las comunidades de estos países ya están respondiendo a desafíos que, en esencia, son problemas humanos compartidos.
¿Cómo piensa utilizar los resultados de este trabajo para influir en conversaciones, políticas o intervenciones más amplias?
En última instancia, mi visión para este trabajo es global. Quiero que Guatemala esté representada en las conversaciones internacionales sobre el trauma infantil y la implementación, no simplemente como receptora de conocimientos desarrollados en otros lugares, sino como una fuente de conocimiento de la cual todos los demás podamos aprender.
Como parte del trabajo previo a la implementación, sostuve una serie de conversaciones titulada Listening Across Borders (Escuchando a través de las fronteras – https://youtu.be/6gVVpVDUmg0) con colegas de nueve países, entre ellos Guatemala. Dialogamos sobre el trauma infantil y la violencia en cada país, la manera en que los diferentes sistemas están respondiendo, lo que ha funcionado, lo que continúa siendo difícil y las posibles oportunidades de colaboración.
Descubrimos dificultades compartidas, pero también desafíos propios de cada contexto. Lo más importante fue que observé un enorme deseo entre los profesionales de escucharse y aprender unos de otros.
Espero que los resultados del Programa de Aprendizaje sobre Trauma Infantil contribuyan a ese intercambio. Al documentar el proceso de implementación y compartir lo que aprendamos, podremos incorporar las experiencias y el conocimiento especializado de Guatemala a conversaciones científicas y profesionales que podrían influir en futuras intervenciones, colaboraciones y, eventualmente, en las políticas y la inversión.
El conocimiento no debe viajar en una sola dirección. Guatemala puede beneficiarse de lo que nos ha enseñado la evidencia internacional, y la comunidad internacional también debe aprender de lo que Guatemala nos enseñe.
Desde su perspectiva, ¿cómo se manifiesta la Acción Directa en la psicología para las comunidades con las que trabaja?
Para mí, un impacto significativo puede comenzar en el laboratorio, pero no puede permanecer allí.
La psicología ha generado conocimientos extraordinarios sobre el trauma infantil. Sin embargo, saber que algo funciona y garantizar que las personas realmente puedan acceder a ese conocimiento y utilizarlo son cosas muy distintas. La Acción Directa ocurre en el espacio entre ambas.
Requiere salir de nuestros entornos académicos y clínicos habituales y establecer relaciones genuinas con las personas y los sistemas en los que ese conocimiento debe funcionar. Significa compartir lo que sabemos con humildad y, al mismo tiempo, preguntar: ¿Qué saben ustedes que nosotros necesitamos aprender?
Después, tenemos que actuar en respuesta a lo que escuchamos.
No puedo resolver por mí misma los desafíos que enfrentan los niños y las familias de Guatemala, y una sola subvención tampoco puede resolverlos. Pero puedo formar parte de la solución. Esta subvención puede formar parte de la solución. Los profesionales de la psicología que participan en el programa y las instituciones que deciden colaborar pueden, cada uno, formar parte de la solución.
Para mí, la Acción Directa significa negarnos a permitir que el conocimiento psicológico valioso se detenga en la publicación. Significa trabajar para transformar el conocimiento en acceso, relaciones, capacidad y cambios significativos.
Qué consejos ofrecería a futuros solicitantes de la subvención APF Direct Action Visionary Grant o a otros investigadores que deseen generar un impacto directo y significativo?
Comience con el problema, no con su intervención.
Como investigadores, dedicamos años a desarrollar conocimientos especializados y es natural que comencemos a ver los problemas a través de la lente de lo que sabemos. Sin embargo, las comunidades no necesariamente necesitan la intervención que nosotros sabemos ofrecer.
Identifique a las personas que ya están realizando el trabajo. Pregúnteles qué están observando y qué se ha intentado anteriormente. Conozca los saberes y las innovaciones que pueden existir a nivel local, pero que nunca han llegado a la literatura internacional. Pregunte a las comunidades de qué se sienten orgullosas, no solamente qué necesitan. Y considere las relaciones como una parte esencial del trabajo, no simplemente como un medio para obtener acceso a este.
También animaría a los investigadores a no dejarse paralizar por la magnitud del problema. No tenemos que resolverlo todo para aportar algo significativo. Identifique dónde sus conocimientos, destrezas, relaciones y recursos pueden contribuir genuinamente. Haga bien esa parte, documente lo que aprenda y cree oportunidades para que otras personas se sumen.
Con frecuencia, un cambio significativo comienza siendo mucho más pequeño que el problema sobre el cual espera influir algún día.
Este trabajo implica involucrarse profundamente con el trauma infantil, la violencia sistémica y sistemas de atención con recursos insuficientes. ¿Qué le ayuda a mantenerse centrada y comprometida con este trabajo?
Este trabajo tiene un significado muy profundo para mí. En el CARES Institute, he tenido el privilegio de atender a familias que emigraron de Guatemala a los Estados Unidos, incluidas familias que dejaron sus comunidades buscando protección frente a la violencia.
Pienso en una familia cuya persona cuidadora enfrentó amenazas tan graves de violencia interpersonal que marcharse se convirtió en un extraordinario acto de protección. La familia emprendió un difícil viaje hacia los Estados Unidos en busca de seguridad y de la posibilidad de criar a los niños lejos de esa violencia.
Su privacidad es importante para mí, por lo que no compartiré los detalles de su experiencia, pero historias como la suya permanecen con una.
Ahora es un honor tener la oportunidad de contribuir a mejorar el acceso a servicios para el trauma en el país de origen de familias a las que he atendido aquí; ayudar a mejorar las cosas para los niños y las familias que viven sus vidas y escriben su futuro allí.
Creo que cada niño, sin importar dónde haya nacido, merece la oportunidad de crecer en paz y libre de violencia. Cuando la violencia y la adversidad entran en la vida de un niño, ese niño merece acceso a una atención que lo ayude no solo a sobrevivir lo que ocurrió, sino también a sanar y construir una vida que valga la pena vivir.
Trabajar con el trauma infantil es difícil. Lo que me sostiene es todo lo que encuentro junto al trauma: la conexión y la belleza; los profesionales que siguen presentándose; los colegas de distintos países que quieren aprender unos de otros; las personas cuidadoras que luchan por sus niños, niñas y adolescentes; la oración; y, sobre todo, los niños, niñas y adolescentes que demuestran una capacidad extraordinaria para sanar. Su resiliencia me recuerda que, aun en presencia de una adversidad inmensa, también existe esperanza.
La resiliencia de los niños es medicina. Ellos son la esperanza y son la razón de este trabajo.
Por eso también estoy tan agradecida por la subvención Direct Action Visionary Grant. Apoya el tipo de trabajo que permite que la psicología trascienda nuestros laboratorios y publicaciones, construya relaciones a través de las fronteras y trabaje junto a las comunidades para transformar lo que sabemos en algo capaz de mejorar la vida de los niños, las niñas y los/las adolescentes que lo reciben.
¡Gracias a la Dra. Márquez por participar en esta publicación del blog!
Juntos podemos dotar a psicólogos e investigadores de las herramientas necesarias para llevar soluciones basadas en la evidencia allí donde más se necesitan. Apoye a APF Direct Action hoy mismo para que podamos seguir transformando la ciencia psicológica en un impacto significativo.
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Topics: Direct Action Mental Health
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Psychological science has the power to improve lives. Researchers, practitioners, and community leaders are constantly developing evidence-based solutions to some of society’s most pressing challenges, but these solutions can only create impact when it reaches the people and communities they were designed to serve. As communities face increasingly complex challenges, the Direct Action Philanthropic Initiative represents our long-term commitment to moving proven solutions beyond research settings, and into the hands of those who need them most.